lunes, 6 de agosto de 2012

No me olvides.


Cogí el manga que había en la mesa del salón, me senté en el sofá y lo abrí por el principio, en la primera página se podía ver a una chica guapísima con el pelo recogido en una coleta y una falda de cuadros como la que llevaba yo “hum… que coincidencia” pensé.
La chica sentada en un sofá leía una revista de cotilleo cuando de pronto en otra viñeta sonaba el teléfono, la chica lo cogió -¿si? Buenos días ¿quien es?- se podía leer en uno de los bocadillos –Hola, ¿es usted la señorita Victoria Ana?- leí en el bocadillo que pertenecía a la otra línea del teléfono –Si ¿Por qué?- seguí leyendo –en el bocadillo del teléfono se podían ver tres puntos suspensivos, entonces leí –su marido acaba de morir en un accidente de coche- en la siguiente viñeta se podía ver como a la chica se le caía la revista de las manos, pase la página, la chica se deshacía en sollozos y llantos, me entró la compasión y solté una lágrima. En la siguiente página se podía leer “dos años después” y se veía a la chica que una vez había sido hermosa con unas ojeras que le llegaban casi hasta las comisuras de los labios y con el rimel todo destrozado una coleta mal hecha y con un vestido de flores arrugado, llevaba una sonrisa forzada en la cara,
-venga, vamos Martin me dijiste que hoy iríamos de picnic- leí en su bocadillo y enseguida me di cuenta, al ver la otra viñeta, que la chica hablaba sola, vi como cogía una cesta y bajaba por las escaleras de su piso, en la siguiente página se la veía en la calle y como la gente se apartaba de ella y murmuraba cosas como –como se atreve a salir así- o –pobre chica desde que su marido se murió se ha vuelto loca-
En las siguientes viñetas se podía ver como cogía un coche viejo lleno de polvo y se marchaba del pueblo por una carretera del campo.
Empecé el siguiente capítulo “roses and trees” se llamaba, vi a la chica sentada en un claro de un bosque muy verde, con una manta como mesa y ella a un lado mirando la parte vacía de la manta como si pudiera ver a alguien, la siguiente página enseñaba a un chico sentado en el lado vacío de la manta rubio con el pelo corto y un flequillo liso, ojos pequeños y claros, tenía una camisa a cuadros y unos pantalones vaqueros, estaba apoyado en una mano y sonreía calidamente, enseguida me di cuenta de que eran alucinaciones de ella, ella seguía viendo a su marido Martin como si todavía estuviera ahí, me dio pena, pasé la página rápidamente antes de que me pusiera a llorar por la chica, “venga Ana no llores” pensé, en la siguiente página la chica sacaba un sándwich y se lo daba al Martín imaginario de sus pensamientos, al ver que no lo cogía se enfadaba y empezaba a echarle la bronca a la nada, después se reía como si alguien hubiera dicho algo muy gracioso. Pasé la página en esta se podía ver como la chica se levantaba cogía la mano a la nada y iba corriendo hacia el bosque, dejé el manga en mis piernas y tomé un trago de mi infusión, ya casi me lo había acabado la verdad es que era bastante corto, de donde lo tendría me pregunte, estaba en el desván o me lo trajo alguien, “bueno la cosa es que ahora lo tienes” pensé, volví a abrir el manga por donde me había quedado.
La página mostraba el paisaje del bosque en el que se veía al final un rayo bien amplio de luz, en la siguiente viñeta la chica y su marido imaginario corrían sin preocupaciones hacía el rayo de luz riendo como dos niños pequeños, en la siguiente pagina los dos corrían y salían de la densidad del bosque para acabar en un acantilado desde el cual se podían ver múltiples montañas y en ellas se podía ver pueblos distribuidos aleatoriamente por las montañas, en la siguiente viñeta se veía como la chica y el Martin imaginario se paraban justo al borde del acantilado y se miraban sonriendo la chica llevaba una rosa o algo parecido en un lado del pelo, lo siguiente que vi fue que Martin cogía fuerte a Victoria y esta se abrazaba a el –mira Martin ahí vivimos nosotros- leí el bocadillo de Victoria, en la viñeta se veía a la chica señalar hacia uno de los pueblos y como Martin sonreía y asentía con la cabeza, pasé la pagina era la última, dejé el manga en la mesita y me acabé la infusión, miré un momento la hora, las tres y media, Marti se retrasaba “alguna reunión” pensé “¿y si le llamo?” me pregunté “no mejor no si no le molestaré”. Cogí el manga y lo abrí por la última página.
En ella vi que la chica se deshacía del abrazo de su marido imaginario y miraba hacia el horizonte, la siguiente viñeta enseñaba a la chica con una sonrisa preciosa en la cara y esta vez no tenia la mueca de dolor de antes, se quitó el maquillaje con el vestido y en lo siguiente que se veía era su cara preciosa y como lloraba desconsoladamente, me entró mucha pena ya que sabía perfectamente que iba a hacer, la siguiente viñeta presentaba a la chica dejándose caer, empecé a llorar, el teléfono sonó me quité las lagrimas y intenté serenarme lo cogí-¿Si?,dígame- desde la otra línea una voz femenina me contestó-Hem… si esta la señora Ana Toria?- noté que su voz sonaba floja y temblorosa –si soy yo respondí ¿Qué ha pasado?-me alarme bastante al darme cuenta de que el tono de su voz no era el apropiado para buenas noticias, la chica esperó un rato y entonces habló con la voz más temblorosa aun que antes –su marido acaba de tener un accidente de tráfico y creemos que esta muerto- me quedé helada no podía ser… ¿lo decía en serio?... el manga se me cayó de la mano y la otra línea cortó… colgué el teléfono y me dejé caer de rodillas, las lágrimas se caían como una cortina de gotas desde mis ojos hasta el suelo, bajé la vista y vi el manga abierto por la última página en el suelo, en el se podía ver como en la última viñeta la chica cayendo sonreía y pensaba “espérame Martin…
Ahora estoy contigo”

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